Prostitutas la coruña niñas putas

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Este no es sólo mi trabajo. Este club es mi casa. Evelyn es una colombiana de 41 años que lleva 15 ejerciendo la prostitución en España, casi siempre para los mismos jefes. Sin finiquito, sin indemnización, sin haber cotizado y sin derecho a paro. Irse del club le supondría no tener ni un techo donde dormir. Con lo que no contaba nadie era con que Evelyn iniciase su particular rebelión y se hiciese fuerte dentro de su cuarto.

Allí dentro lleva metida una semana. En el suelo hay maletas, bolsos, bolsas, ropa y todo tipo de enseres personales. Porque cuando le comunicaron su despido y le dijeron que tenía hasta las 6 de la tarde para abandonar el Flowers, Evelyn fue al juzgado y lo denunció. Las causas del desencuentro definitivo entre Evelyn y los propietarios del burdel se remontan a finales del año pasado. Y si nos olvidamos, lo tenemos que pagar nosotras. Y el protocolo con el cliente. Siempre sonrientes y siempre dispuestas para ellos.

Tenemos que acercarnos, ser amables con ellos y tenerlos contentos. Evelyn vive en el club Flowers de Las Rozas. Quiso sentarse con su jefe para negociar, pero la encargada le negó esa cita.

Entonces reunió al mas de medio centenar de prostitutas que trabajan en el Flowers. Las espoleó para amenazar con una huelga y lideró las protestas. Sea como fuere, Evelyn ganó aquella batalla, pero pasó a estar en el punto de mira.

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La resolución de aquel conflicto tuvo lugar al día siguiente. Se fue al juzgado e interpuso una denuncia por estar sometida a condiciones de esclavitud. Luego volvió a su habitación y comunicó que no pensaba marcharse de allí. Evelyn se refiere al ticket que tiene que adquirir cada día, por 90 euros, en concepto de alquiler de la habitación.

Evelyn corrige ese extremo: Pero en realidad yo pago 90 euros al día por trabajar. El vetusto inmueble disimulado entre naves ha vuelto plenamente a la vida con todos sus personajes. El Cuerpo Nacional de Policía sacó a la luz el operativo el pasado lunes. Sonia tampoco es el nombre real , brasileña, cuenta que tiene un marido en paro y cuatro hijos pequeños a los que mantiene gracias al sexo de pago en el polígono.

Lorena es una señora coruñesa de la que nadie, si la ve de paseo por la calle Real, sospecharía que fue prostituta durante cuatro años antes de retirarse para montar un piso. Solo el francés si antes lavan a fondo al cliente. Y todas tienen total libertad para ir y venir, salir y entrar. Todas las noticias de sociedad. El FBI libera a menores víctimas de explotación Homenaje a los abuelos del municipio el Día del Abuelo.

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Al poco rato, sube un cliente con mucha prisa por la escalera. En unos 10 minutos, lo despide. Son clientes mañaneros que han visto los anuncios en la prensa, o los de internet que cada día, muchas veces, cuelga M.

El vetusto inmueble disimulado entre naves ha vuelto plenamente a la vida con todos sus personajes. El Cuerpo Nacional de Policía sacó a la luz el operativo el pasado lunes. Sonia tampoco es el nombre real , brasileña, cuenta que tiene un marido en paro y cuatro hijos pequeños a los que mantiene gracias al sexo de pago en el polígono. Lorena es una señora coruñesa de la que nadie, si la ve de paseo por la calle Real, sospecharía que fue prostituta durante cuatro años antes de retirarse para montar un piso.

Solo el francés si antes lavan a fondo al cliente. Cuenta Evelyn que ese tipo de comportamientos es habitual en los prostíbulos, "pero a mí ese día me pilló cruzada y le insulté. Ambos se enzarzaron en una fuerte discusión, a la que acudió el encargado del burdel. La resolución de aquel conflicto tuvo lugar al día siguiente.

Se fue al juzgado e interpuso una denuncia por estar sometida a condiciones de esclavitud. Luego volvió a su habitación y comunicó que no pensaba marcharse de allí. Evelyn se refiere al ticket que tiene que adquirir cada día, por 90 euros, en concepto de alquiler de la habitación. Evelyn corrige ese extremo: Pero en realidad yo pago 90 euros al día por trabajar.

Si fuese por la habitación, a mi me tratarían como a un huésped. Pero no es así. A mí me obligan a bajar a trabajar 12 horas seguidas y me prohíben que vaya a cenar cuando tengo hambre. Si quiero toallas limpias, las tengo que pagar. Anulando su método de pago, los propietarios del burdel podrían echarla por no abonar su estancia. Mantuvieron una tensa reunión y Evelyn acabó llamando a la policía para ponerlos en conocimiento de la situación.

Evelyn muestra los incómodos zapatos de tacón que le obligan a llevar 12 horas. Tiene miedo a salir por si al volver no la dejan entrar, le han cerrado la puerta o le han cambiado la cerradura. Me cito con ella a las 7 de la tarde en el interior club. Como ella no puede bajar hasta la sala a recibirme, urde un plan para que nos veamos: Pero cuando lleguemos a la primera planta, yo me meteré en la a hacer la entrevista.

Pago 11 euros por una cerveza y me pongo a mirar el pelo de todas las mujeres del lugar. Un pequeño contacto visual o a veces ni eso provoca que la chica se acerque sonriente, empiece a hablar conmigo y se ponga a tocarle la espalda. Efectivamente, el protocolo del que me habló Evelyn se cumple a rajatabla. En el ticket muestra el horario que tiene asignado para cenar.

Fuera de esas horas, no puede entrar al comedor. Allí no viene nadie a recogerme. Me toca ir solo. Finjo hablar por teléfono y me meto en el ascensor. A la salida me espera una chica rubia en ropa interior que me pregunta dónde voy tan solo.

Es rubia y tiene acento del este de Europa. A tres metros, otra mujer muy morena me hace señales desde la puerta de la Entro en la habitación y miro todas sus pertenencias tiradas por el suelo. Estas son todas mis cosas. Hablamos en susurros durante dos horas, en las que me cuenta que se vino de Barranquilla Colombia al País Vaco hace 18 años, por amor.

Que la relación no salió bien y decidió buscarse la vida. Como yo en España ya no tenía a nadie, me daba igual dónde ir. Me tocó Empuriabrava Girona. Evelyn sabe que esta situación tiene que llegar a su fin, pero no piensa moverse de la hasta que el juez se pronuncie.

También reconoce que no tiene objetivos a corto ni a medio plazo. Esto es mi casa. Y oficialmente no he trabajado. No tengo paro ni años cotizados. Yo ejerzo porque estoy dada de alta en autónomos como vendedora.